warmth

Warmth

Calorcito, así se sintió. Una sensación de seguridad inigualable, hay algo bien particular en ello, la sensación de confianza, de entendimiento mutuo, de validación, de complicidad no conversada o negociada. El ambiente no es pesado, tampoco es tenso a pesar de la clara tensión sexual, no es difícil, tampoco se tiene que explicar. No te tienes que explicar, no hay necesidad de defensa y tampoco te tienes que explicar o justificar. Esos son los mejores momentos, es ahí donde encuentro el mayor de los placeres, uno que va más allá del sexo m, del acto o la satisfacción de la intención de la carne. 


Martes 5 de la tarde, el sol se ponía bonito, es alto, pero bajo, sabe a café y huele un poco a mandarina, aunque no me guste, la voz es linda, el tono es suave, el cuerpo es firme, los ojos limpios, la intención es clara y el consentimiento es tácito, pero no hay ruido, tampoco documento. Los cuerpos se juntan, los labios son uno, las lenguas bailan evitando pegarse contra los muros o el cuerpo tiembla, las manos tocan, la ropa cae, el tiempo se alarga, la desnudez es vergüenza y la vergüenza es placer. Lo cierto es que es más bien limitada la cantidad de personas que te ven así, tampoco es una carrera, pero vas corriendo. 


Los cuerpos difieren, hay contraste, su piel es más clara, tu piel es más oscura, tonos, colores, vellos, piernas, pechos, brazos, pies, cabello, sudas, suda, sudamos. Los besos varían, a veces intensos, otras veces sutiles, están muy cerca, a veces dentro uno del otro, abiertos y cerrados todo al mismo tiempo. El sexo es bello, no tiene que ser amor, no todo es amor, no todos se ama, pero qué bello es el respeto. Respetar es siempre más difícil que amar, el amor no tiene justificante, no es una decisión, puede que no sea constante. 


Te quieres proteger, entra en mí, sal un poco, pero no del todo, bueno si quieres hazlo. Duro, rápido, despacio, duro de nuevo, bésame, me besa, te beso, nos besamos. Pausa, mira, le miras, te mira, pero ¿se están viendo? ¿Te estás viendo? 


El pecado es mutuo, compartido, complicidad, la participación y la complicidad no son lo mismo, parece, pero no lo es. Lo prohibido es también muy excitante, aunque esto ya no es prohibido, por lo menos ya no lo es para mí. No hay ocultamiento, ¿cómo ocultarse con él fue por desnudo? 


Le he escrito días después: ¿quieres coger antes de que te vayas? Lo cierto es que quedé un poco impresionado con su olor, con lo bien que se siente, él todo, él antes, dieran y después. Es cálido, cómodo, como cuando hace frío, pero dentro de tus cobijas está rico. 


Lágrimas, pero no son de llanto, pides con la mirada, asientes con la cabeza, las palabras te follan, los oídos. Caricias, dedos sobre la piel, vellos y el sabor, haces tiempo para respirar aun cuando sientes que no lo necesitas, también es que te quieres  morir ahorcado, ahogado en la sensación, el momento es todo lo que importa. No hay espacio para otras cosas distintas, la mente ocupada en sentir, el cuerpo, tu cuerpo, su cuerpo, los cuerpos. Disfrutar mientras dure, antes de que se acabe, antes de que acabe.


El sexo es rico, cuando es calentito, cuando es cómplice, cuando el placer sobre pasa lo que se siente, la vergüenza, el miedo… el sexo es calentito, cuando es humano.


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